Cuando digo NO, me siento culpable

En muchas ocasiones nos vemos envueltos en situaciones en las que nos gustaría decir no, sin embargo, nos parece muy incómodo y desagradable y optamos por decir que sí. ¿Por qué nos cuesta poner límites? ¿Y por qué cuándo los ponemos nos sentimos culpables? En este post os dejamos algunas de las señales que indican que podría ser necesario buscar la ayuda de un psicologo para adultos 

¿Por qué nos cuesta tanto decir que no?

  • Evitar sensaciones o emociones desagradables: cuando establecemos un límite, nos sentimos nerviosos, preocupados y nos sentimos tan incómodos que intentamos “escapar” de sentirnos así y preferimos evitar decir no.
  • Miedo al rechazo: el temor a que los demás reaccionen con rechazo y que puedan pensar algo malo sobre nosotros. Es decir, pensamos que vamos a ser egoístas con los demás si decimos no.
  • No saber cómo hacerlo: puede ocurrir que no dispongamos de las habilidades suficientes para poder hacerlo o que no hayamos tenido tantas situaciones en las que poder haber practicado estas habilidades.
  • Malas experiencias previas: quizás en un pasado intentamos poner límites y no salió como esperábamos. Esto hace más probable que a día de hoy hayamos preferido evitar decir que no dadas estas situaciones previas.

¿Pero por qué es tan importante decir que no?

  • Facilita la comunicación con las demás personas: cuando expresamos de manera clara y concisa nuestras preferencias es más probable que nuestro receptor pueda entender ese mensaje y responder ante él.
  • Aumenta la capacidad que tenemos para defender nuestros propios derechos: la habilidad para poner límites se trata de una habilidad que se puede entrenar. Por tanto, cuanto más la practiquemos de manera eficaz más aumentará nuestra capacidad para defender nuestros derechos.
  • Refuerza nuestra autoestima: expresar nuestras propias convicciones y deseos nos proporciona una mayor confianza y seguridad en nosotros mismos.

Pautas para practicar el NO:

  • Asegurarnos de haber entendido el mensaje. Si tenemos dudas sobre el mensaje que se nos transmite es mejor optar por pedir una aclaración. Cuando ya hemos entendido el mensaje, podemos decidir si aceptamos la propuesta o no.
  • Asumir nuestros derechos y necesidades: todos tenemos derecho a decir no y a expresar lo que necesitamos. Esto no quita que seamos responsables de transmitir nuestro no de una manera clara y empática con la otra persona.
  • Una vez hemos tomado la decisión de decir que no, hemos de expresarlo de manera breve y concisa.
  • Posibilidad de ofrecer alternativas: si hemos decidido que queremos aceptar únicamente en ciertas condiciones, optaremos por comunicarlo de la manera más específica con nuestro receptor.
  • Atención a las excusas: las excusas pueden facilitar que manifestar nuestra negativa no sea un momento incómodo, sin embargo, pueden hacer que nos enredemos en excusas y nuestro receptor capte las mismas.

Si tienes preocupaciones sobre el establecimiento de límites en tu vida, busca la ayuda de un psicólogo de adultos, tambien puedes concertar una cita con un psicologo online. El psicólogo evaluará la situación y te dará las herramientas y estrategias necesarias para gestionar las dificultades que estés atravesando a la hora de decir que no en tu entorno. En Clínica LOTO, nuestro centro de psicología y logopedia, estaremos encantados de ayudarte ¡Contáctanos!

 

 

Psicóloga en CLÍNICA LOTO. Mis experiencias en el contexto de la terapia han sido variadas, atendiendo diversas problemáticas tanto en población adulta como en población adolescente.

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